Descripción

Las Lavanderas

Edilberto Calderon

1979

CC Combeima Cra 3 No. 12-54

Mural figurativo que representa una escena de mercado campesino con presencia de personajes dedicados a actividades comerciales y musicales. La composición se organiza en un espacio cubierto, donde se disponen figuras humanas portando instrumentos musicales, canastos con productos agrícolas y otros elementos propios del intercambio cotidiano. Las figuras presentan rasgos estilizados, con rostros esquematizados y cuerpos de proporciones alargadas. Se destacan elementos como sombreros, frutas y utensilios, en una paleta cromática más cálida, con predominio de ocres, rojos y amarillos.

Valor Estético

La obra se distingue por la riqueza cromática y el equilibrio compositivo entre figuras y elementos del entorno. La disposición frontal de los personajes genera una lectura clara y directa, mientras que la repetición de formas y colores establece un ritmo visual. El uso de técnicas como transparencias, aplicación de capas y efectos de reverberación cromática contribuye a la profundidad visual y a la integración de la pintura con la superficie arquitectónica.

Valor Histórico

Este mural forma parte del mismo conjunto realizado para el Centro Comercial Combeima a finales de los años setenta, evidenciando la intención de incorporar narrativas regionales en espacios urbanos modernos. La obra refleja el interés del artista por representar escenas populares como parte de un discurso plástico que articula tradición y modernidad, así como el uso de materiales industriales en la producción mural.

Valor Simbólico

El mural simboliza la vida comunitaria en torno al mercado como espacio de intercambio económico, social y cultural. La inclusión de músicos sugiere un ambiente festivo, donde lo comercial y lo cultural se entrelazan. Los productos agrícolas y los personajes representan la abundancia, el trabajo campesino y la relación directa con la tierra.

Significado Cultural

La obra constituye un testimonio visual de las dinámicas culturales del Tolima, particularmente de los mercados tradicionales como espacios de encuentro e identidad. Refuerza la valoración de lo popular y lo cotidiano como elementos dignos de representación artística, contribuyendo a la construcción de memoria colectiva y sentido de pertenencia regional

Biografía Edilberto Calderon

Edilberto Calderón nació en 1940 en Venadillo, un pueblo al norte del departamento del Tolima, lugar en el cual tuvo sus primeros referentes sobre el arte. Su experiencia estética inicial fue producto de una conjunción de vivencias que traduciría después en su obra mediante formas y colores. La práctica como acólito de la iglesia es la respuesta a la pregunta planteada acerca de su inclinación por el arte; para el maestro, este fue el lugar donde nació su vocación debido a la asociación de eventos visuales y sonoros que calaron profundamente en su ser. Cuenta el maestro Calderón que la persona encargada de los oficios decorativos de la iglesia recibió de Bogotá una caja con retazos de vidrios de colores, que, para el entonces niño, parecía más un rompecabezas que una obra de arte. Sin embargo, con el tiempo se dio cuenta de que cuando se unían los pedazos se formaban imágenes bíblicas que levitaban en el templo. Ese niño encontró personas amables en los jesuitas que visitaban la casa cural, con quienes compartía y disfrutaba los alimentos, y admiraba en ellos su forma de vestir y usar las palabras. Así, Edilberto inició el desarrollo de su sensibilidad, en un lugar ajeno pero que devino familiar; un universo que juntaba lo religioso, lo ideológico y estético. Edilberto se movía en dos mundos. Fue la iglesia y no su familia la que, por razones de atmósfera, la construcción del templo, las imágenes y los vitrales, lo sensibilizó con el mundo del arte. En contraste, el pequeño Edilberto fue testigo de la forma como llegaban grupos de bandidos a la tienda de su tía y arrasaban con todo sin dejar un solo centavo. También presenció sin filtro alguno los muertos que la violencia dejaba como un gas letal y que se extendía más allá de los límites imaginarios del Municipio. Los muertos políticos, los secuestrados y desparecidos cobraron especial relevancia en su obra como pintor.

https://repositorio.unibague.edu.co/server/api/core/bitstreams/ba7bc8f0-1539-4099-a54a-9c3b9f5c86db/content

Mercado Campesino

Edilberto Calderon

1979

Valor estético

La obra plástica del maestro Calderón se caracteriza y destaca por los usos de acuarelas, acrílicos y óleos presentes en su arte. El muralismo que ha realizado en las pinturas del centro comercial Combeima se destaca por la presencia de pintura acrílica. Se distingue por la riqueza cromática y el equilibrio compositivo entre figuras y elementos del entorno. La disposición frontal de los personajes genera una lectura clara y directa, mientras que la repetición de formas y colores establece un ritmo visual. El uso de técnicas como transparencias, aplicación de capas y efectos de reverberación cromática contribuye a la profundidad visual y a la integración de la pintura con la superficie arquitectónica.

Valor Histórico

Este mural forma parte del mismo conjunto realizado para el Centro Comercial Combeima a finales de los años setenta, evidenciando la intención de incorporar narrativas regionales en espacios urbanos modernos. La obra refleja el interés del artista por representar escenas populares como parte de un discurso plástico que articula tradición y modernidad, así como el uso de materiales industriales en la producción mural.

Valor Simbólico

El mural simboliza la vida comunitaria en torno al mercado como espacio de intercambio económico, social y cultural. La inclusión de músicos sugiere un ambiente festivo, donde lo comercial y lo cultural se entrelazan. Los productos agrícolas y los personajes representan la abundancia, el trabajo campesino y la relación directa con la tierra.

Significado Cultural

La obra constituye un testimonio visual de las dinámicas culturales del Tolima, particularmente de los mercados tradicionales como espacios de encuentro e identidad. Refuerza la valoración de lo popular y lo cotidiano como elementos dignos de representación artística, contribuyendo a la construcción de memoria colectiva y sentido de pertenencia regional